Discriminación por edad durante la COVID-19: El reflejo de la necesaria adopción de una Convención de Naciones Unidas sobre los derechos de las personas mayores

La pandemia de Covid-19 ha generado diversos impactos negativos internacionalmente, siendo uno de los más graves el recrudecimiento de la discriminación por razón de edad (edadismo) en contra de las personas mayores, reflejándose tanto en medidas adoptadas por los Estados y organismos internacionales que no los han tomado en cuenta como un grupo de especial vulnerabilidad, así como en el desprecio por la vejez y el lenguaje cruel que se han exacerbado en estos tiempos de pandemia, de acuerdo con lo señalado por Rosa Kornfeld-Matte, Experta Independiente de las Naciones Unidas sobre el disfrute de todos los derechos humanos por las personas de edad[1].

Desde el 2010, el Grupo de Trabajo de Composición Abierta sobre Envejecimiento de las Naciones Unidas trabaja en el estudio de las lagunas en el sistema internacional de los derechos humanos respecto de las personas mayores, producto de dicho trabajo se han podido demostrar las diversas barreras que enfrentan estas personas en el ejercicio igualitario de sus derechos, todo ello en virtud de la existencia de la discriminación por razón de edad, lo que los sitúa como un grupo de especial situación de vulnerabilidad[2].

Las personas mayores, al igual que todas las demás, gozan del derecho a la salud y la igualdad y no discriminación; sin embargo, esto no implica que todas las personas deban ser tratadas igual, pues hay ciertos grupos que por sus características específicas requieren de medidas diferenciadas orientadas a un goce igualitario y efectivo de sus derechos.

Pese a lo señalado, tanto la pandemia de Covid- 19 como las medidas de respuesta adoptadas por los Estados, han tenido un impacto negativo y diferenciado en las personas mayores, quienes han sido invisibilizadas durante esta pandemia. Por un lado, el brote de la pandemia ha tenido efectos desproporcionados respecto a las personas mayores, quienes experimentan tasas de mortalidad más altas asociadas a enfermedades preexistentes relacionadas con el virus. Esta especial situación de riesgo se ha visto agravada además por las medidas adoptadas por ciertos Estados, que han planteado la priorización de cuidados intensivos para personas menores de 80 años.

Mientras la pandemia se intensifica, los recursos médicos cada vez pueden ser más escasos, por lo que se deben tomar decisiones difíciles en torno a quiénes recibirán atención médica, decidir quiénes serán entre un gran número de pacientes se conoce como triaje. En virtud de lo señalado es que las medidas deben ir orientadas en función de criterios basados en la evidencia científica y los principios éticos, en lugar de criterios no médicos como la edad o la valoración social que se hace de esta, pues este tipo de decisiones basadas en la edad constituyen una negación del acceso a la salud en condición de igualdad a las personas mayores, pudiendo llegar incluso a la afectación de su derecho a la vida.

Aunado con ello, las medidas de distanciamiento social han agravado la ya existente exclusión social y digital que las personas mayores viven, haciendo necesaria la adopción de medidas creativas que posibiliten el acceso a herramientas tecnológicas que les posibiliten la interacción social, pues el distanciamiento no tiene por qué convertirse en exclusión.

En la actualidad aproximadamente 650 millones de personas, es decir, 11% de la población tiene más de 60 años. Se calcula que entre 2020 y 2050 dicho porcentaje se duplicará, constituyendo aproximadamente 2000 millones de personas mayores[3]. Lo señalado tendrá como consecuencia que los gobiernos en las próximas décadas se enfrenten a presiones fiscales y políticas, producto de la necesidad de asistencia sanitaria, pensiones y otras formas de protección social para las personas mayores.

En virtud tanto de los desafíos coyunturales como estructurales que los Estados enfrentan y enfrentarán, se hace manifiesta la necesaria creación de una Convención sobre los derechos de las personas mayores, pues mediante un instrumento vinculante para los Estados se contarían con mecanismos de rendición de cuentas y se podría definir la responsabilidad internacional de los Estados respecto de las medidas orientadas a garantizar la dignidad y el ejercicio de los derechos humanos de las personas mayores en condiciones de igualdad.


REFERENCIAS

[1] Noticias ONU. (2020, 27 de marzo). Es inaceptable el abandono de personas mayores en las residencias durante la pandemia del coronavirus. Recuperado de: https://news.un.org/es/story/2020/03/1471932

[2] HelpAge International. (2020, 8 de marzo) La necesidad de una Convención de Naciones Unidas sobre los  derechos de las personas mayores se hace más evidente durante la pandemia de Covid-19. Recuperado de: http://www.helpagela.org/noticias/epor-qu-necesitamos-una-convencin-sobre-los-derechos-de-las-personas-mayores/

[3] Organización Mundial de la Salud. Envejecimiento y ciclo de vida. Recuperado de: https://www.who.int/ageing/about/facts/es/

Discriminación por edad durante la COVID-19: El reflejo de la necesaria adopción de una Convención de Naciones Unidas sobre los derechos de las personas mayores

Un comentario en «Discriminación por edad durante la COVID-19: El reflejo de la necesaria adopción de una Convención de Naciones Unidas sobre los derechos de las personas mayores»

  1. Felicitaciones por tocar este tema tan desdeñado por la mayoría sobre nosotros los adultos mayores.
    Debemos recordar al mundo que los adultos mayores tenemos derecho a una vida digna, donde no se nos nieguen las oportunidades laborales, de salud y bienestar familiar y social.
    La mayoría de los estados del mundo quiere hacer notar que somos una carga porque tenemos derecho a un pensión de jubilación, pero no se acuerdan que ese fondo lo generamos nosotros a lo largo de nuestra vida con esfuerzo, sacrificio y que al acabar el ciclo es la justa recompensa.
    Es indignante que malos gobernantes quieran practicar la eutanasia con aquellos que como padres o abuelos generamos sus vidas y nos sacrificamos para que lleguen donde estén, lamentablemente muchos sin merecerlo.

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