¿Responsabilidad Internacional?: China frente a los daños originados por el COVID-19

Es de general conocimiento que la pandemia de COVID-19 tuvo sus primeros casos en Wuhan, capital de la provincia de Hubei (China), y que la tardía reacción del gobierno incentivó a que este virus se mantenga tenaz en su propagación. Respecto a ello, mucho se ha dicho sobre la responsabilidad moral que el gobierno de China tendría frente a los demás países por permitir la expansión de este virus. Sin embargo, para la exigencia de acciones concretas que obliguen a la República Popular China a reparar los daños -humanos, económicos y sociales- causados por este virus es necesario analizar las acciones que tomó este gobierno frente a la COVID-19 y la posibilidad de una responsabilidad jurídica internacional que se desprenda de estos actos.

La primera falta de China fue la supresión activa de la información brindada por distintos doctores de Wuhan, entre ellos el doctor Li Wenliang, el primero en advertir sobre los contagios, cuando a mediados de diciembre se prendieron las alarmas sobre la propagación de un nuevo coronavirus altamente infeccioso parecido a la gripe. La medida que tomó el régimen ante las advertencias del doctor Li, fue acusarlo de “hacer comentarios falsos” que “perturbaban severamente el orden social”. A su vez, el gobierno minimizaba el peligro del virus y silenciaba los continuos avisos de los demás doctores, suprimiendo cualquier información al respecto a través de los medios estatales (incluso a pesar de que el virus ya había cobrado sus primeras víctimas).

La segunda gran falta, recién el 14 de febrero China reveló la cantidad de trabajadores de salud infectados por este virus -información esencial para comprender sus patrones de transmisión y diseñar la estrategia para contenerlo -, en un informe que no iba dirigido precisamente a la Organización Mundial de la Salud. Durante los meses previos a esa publicación, China se mantuvo reforzando la desinformación mundial al entregar investigaciones inciertas a la OMS a pesar de los desesperados pedidos de informes precisos. Todo ese tiempo perdido fue altamente costoso pues, para cuando China publicó su informe, el virus ya había cruzado sus fronteras hacia muchos países de Europa y otros continentes.

Como dijo Mara Pillinger[1], “pareciera que China cooperó lo suficiente como para no ser acusada de no cooperar”. Posiblemente creyó que de esta manera reduciría las probabilidades de crear una imagen desfavorable hacia la manera en cómo su régimen estaba afrontando el virus, pero si bien la OMS (quizás por estrategia política) ha celebrado recientemente su rápido accionar, esta treta del gobierno chino no bastó para convencer a la Comunidad Internacional de su voluntad de cooperar en la lucha contra la COVID-19. Por ejemplo, EE.UU. se ha mantenido responsabilizando (incisivamente) a China de las consecuencias que este virus ha generado fuera de su territorio.

Como dije en un inicio, esta pandemia está generando enormes y crecientes costos humanos, económicos y sociales en toda la Comunidad Internacional; hasta el cierre de este artículo se han contabilizado 141.846 víctimas mortales en el mundo a causa de este virus. Asimismo, el Fondo Monetario Internacional proyecta que la economía mundial sufrirá una contracción de -3% en 2020 (mucho peor que la registrada durante la crisis financiera de 2008-9).

Frente a este escenario de colapso e incertidumbre, no tardarían en llegar las voces de los internacionalistas evaluando la posibilidad de responsabilizar jurídicamente a China. Sin embargo, es necesario preguntarse si realmente existe fundamento jurídico para llevar a China ante algún tribunal internacional.

Se vislumbra una posibilidad con el artículo 6 del Reglamento Sanitario Internacional (RSI), mediante el cual se requiere que los estados brinden información expedita, oportuna, precisa y suficientemente detallada a la OMS sobre las posibles emergencias de salud pública identificadas en su segundo anexo para impulsar los esfuerzos en prevenir pandemias. Asimismo, de acuerdo con el art. 10 de este Reglamento, los estados deben proporcionar información oportuna y transparente según lo solicitado dentro de las 24 horas, y participar en evaluaciones de los riesgos presentados. Como vemos, durante todo este tiempo China ha mantenido una actitud hermética respecto a brindar información relevante sobre el virus; y la alteración de los pocos informes que brindó a la OMS en los primeros meses de aparecido el virus (meses decisivos) derivaron en su agudización. Ante el incumplimiento de estos artículos, se podría activar el art. 56 de la RSI que prevé el arbitraje como mecanismos de solución de controversias; no obstante, si se quisiera llevar a China frente a un tribunal arbitral esto sería si y solo si China aceptara (lo cual es muy poco probable).

Otra posibilidad es que, en función al art. 22 de la Constitución de la OMS -el cual permite que el Reglamento Sanitario de Salud entre en vigor para todos sus Miembros- se aleguen presuntas violaciones de China al RSI. Así se podría activar el art. 75 de dicha Constitución mediante el cual se podría llevar ante la Corte Internacional de Justicia (CIJ) cualquier pregunta o disputa sobre la interpretación o aplicación de esta Constitución que no se haya podido resolver mediante negociación o por la Asamblea de la Salud. Lamentablemente, y tomando como base los criterios para la interpretación de los tratados, el documento constitutivo de la OMS no fue creado con la finalidad de obligar a sus miembros; por lo tanto, si el caso llegara a la CIJ, esta solo podría dar luces sobre la correcta interpretación o aplicación de sus artículos mas no podría imponer una sanción a China.

Por último, se podrían utilizar los principios de responsabilidad estatal para hacer posible una futura acusación; sin embargo, esta se vería truncada debido al elemento causal de estas reglas, ya que se centran en la lesión atribuible al acto ilícito y no en todas y cada una de las consecuencias que se derivan de un acto intencionalmente ilícito.  Sumado a esto, China podría alegar que muchos de los países que han sido afectados por la COVID-19 tuvieron el tiempo suficiente para prevenir los daños trasfronterizos luego de que China publicara su reporte del brote, y que la magnitud de los daños ocasionados es a causa de la inacción de los propios Estados.

Así como estos, varios académicos se desvelan tratando de encontrar el camino más sólido para que los Estados puedan exigir una reparación a China por las lesiones causadas. Pero si ampliamos nuestro lente más allá de lo jurídico ¿realmente algún Estado estaría dispuesto a asumir las consecuencias de una futura acusación?

Durante el siglo pasado y en lo que va del siglo, los Estados han evitado por completo el uso de las disposiciones de solución de controversias en los tratados de enfermedades infecciosas. Y es que ni los mismos Estados saben cuándo y en qué país podrían surgir amenazas patógenas con potencial similar al COVID-19. Presentar una acusación a algún tribunal internacional (en caso se encuentren los medios adecuados), crearía un precedente sobre esta materia que a futuro podría ser perjudicial para el propio Estado. Siendo incierto el próximo epicentro, ¿realmente los Estado estarían dispuestos a tomar medidas legales? 

Una vez más el Derecho Internacional queda limitado frente a la mecánica de las Relaciones Internacionales. Cualquier solución jurídica que se brinde respecto a la pandemia de la COVID-19 quedará subordinada a los intereses del Estados que la formule y de la influencia que China tenga sobre este. Sin embargo, cabe albergar la esperanza de que China, orgullo aparte, tome conciencia de los graves daños generados por su imprudencia y realice -voluntariamente y con un equilibrio en los beneficios obtenidos- acciones que puedan compensar los daños ocasionados.

Nota al pie de página


[1] Asociada en política y gobernanza de salud global en el Instituto O’Neill de Georgetown para la Ley de Salud Nacional y Global.

Referencias

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  2. Covid-19 Coronavirus Pandemic. (April 16, 2020). En Worldometer. Recuperado de https://www.worldometers.info/coronavirus/.
  3. Fidler, D. (March 27, 2020). COVID-19 and International Law: Must China compensate countries for the damage? En Just Security. Recuperado de https://www.justsecurity.org/69394/covid-19-and-international-law-must-china-compensate-countries-for-the-damage-international-health-regulations/?fbclid=IwAR1xO5NrAZQKpOMaRhrVx5y2CDgnvTjYT9oHq-Etwmv6kb5__G_tcuCyH5w
  4. Givas, N. (March 18, 2020). WHO haunted by January tweet saying China found no human transmisión of coronavirus. En Fox News. Recuperado de https://www.foxnews.com/world/world-health-organization-january-tweet-china-human-transmission-coronavirus.
  5. Gopinath, G. (abril de 2020). El Gran Confinamiento: La peor desaceleración económica desde la Gran Depresión. En Diálogo a fondo: el blog del FMI sobre temas económicos de América Latina. Recuperado de https://www.imf.org/es/Publications/WEO/Issues/2020/04/14/weo-april-2020
  6. Kraska, J. (March 23, 2020). China is legally responsable for COVID-19 damage and claims could be in the trillions. En War on the rocks. Recuperado de https://warontherocks.com/2020/03/china-is-legally-responsible-for-covid-19-damage-and-claims-could-be-in-the-trillions/.
  7. Li Wenliang: Coronavirus kills Chinese whistleblower doctor. (February 7, 2020). En BBC News. Recuperado de https://www.bbc.com/news/world-asia-china-51403795.
  8. Libby, L. & Rank, L. (March 21, 2020). To protect the future, hold China to account. En National Review. Recuperado de https://www.nationalreview.com/2020/03/coronavirus-pandemic-hold-china-accountable/#slide-1
  9. Rauhala, E. (February 26, 2020). World Health Organization: China not sharing data on coronavirus infections among health-care workers. En The Washington Post. Recuperado de https://www.washingtonpost.com/world/asia_pacific/world-health-organization-china-not-sharing-data-on-health-care-worker-coronavirus-infections/2020/02/26/28064fda-54e4-11ea-80ce-37a8d4266c09_story.html.
  10. Tzeng, P. (April 2, 2020). Taking China to the International Court of Justice over COID-19. En EJIL: Talk!. Recuperado de https://www.ejiltalk.org/taking-china-to-the-international-court-of-justice-over-covid-19/?fbclid=IwAR3mWbEby9Z40fg_v2t0HxuMmMUY5QFDQgyGdG87XMFHl_mXMH7j6f-4Xhw

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