Síntomas del COVID-19 en la Unión Europea: coronabonos y enfrentamientos

Cierre de fronteras internas, polarizaciones y negociaciones infructuosas. La pandemia del COVID-19 y sus impactos en los países sigue evidenciando las voces de desconfianza y la falta de consenso en las organizaciones internacionales. Entre estas, un caso a destacar es el de la Unión Europea, cuya manzana de la discordia se ve representada en los denominados coronabonos.

Coronabonos y falta de acuerdo

Conozcamos a esta manzana. Los coronabonos son una propuesta consistente en la emisión de bonos bajo el respaldo de la Unión Europea, con el objetivo específico de financiar las adquisiciones, obras, y otros gastos que estén destinados a hacer frente a la pandemia del COVID-19, y a la recuperación financiera de los países. Como todo bono, serían adquiridos por inversionistas bajo la expectativa de posteriormente recibir un pago, compuesto del valor del bono más el interés correspondiente, por parte de aquel que lo emite. Es decir, el pago estaría a cargo de la Unión Europea en su conjunto. Fue propuesto por los Gobiernos de España e Italia como alternativa para hacer frente de forma conjunta los gastos que genera la lucha contra esta pandemia, y actualmente, cuenta con el apoyo de los líderes de Francia, Italia, Bélgica, Irlanda, Grecia, Eslovenia, Luxemburgo, entre otros.

Pero, ¿por qué son tan controvertidos? Inicialmente, tenemos que entender que un escenario donde los Gobiernos con economías seriamente golpeadas y gran deuda pública emitan bonos, por cuenta propia y que sean adquiridos, es muy poco sostenible. Lo anterior, en razón a que representan un gran riesgo de impago para el inversor promedio, tanto que para superar ese temor, estos países tendrían que asumir una tasa de interés muy superior.

Frente a ello, los coronabonos, al ser emitidos como un instrumento de deuda común bajo el respaldo de la Unión Europea, permiten socializar este riesgo en sus países miembros, entre los que están aquellos cuyo riesgo de impago es mucho menor, como Alemania y Holanda. Y son justamente estos últimos los principales opositores a esta propuesta, por dos razones principales.

La primero de ellas, según las propias palabras de la canciller alemana, Angela Merkel, es que “a nivel individual nadie quiere que la deuda de sus vecinos se mutualice con sus recursos personales”. La respuesta de la canciller ha sido tan férrea que instó a Pedro Sánchez, presidente del Gobierno español, a no generar expectativas que no se van a cumplir. Desde la perspectiva económica, puede resultar lógico que el socializar los riesgos es también dar margen de irresponsabilidad a los Gobiernos, y evidentemente, deriva en mayores perjuicios que beneficios a los países con mayor solvencia.

La segunda razón es que, como afirma el ministro de Finanzas holandés, Wepke Hoekstra, estos coronabonos no prevén condiciones a los países que se vayan a beneficiar de los mismos. Su Gobierno considera esencial que se prevean condiciones de austeridad y transparencia a los países que están requiriendo la ayuda financiera, pues de ello depende la recuperación de la región. En consecuencia, toda muestra de solidaridad para España e Italia, para hacer frente a las consecuencias financieras de la pandemia, está subordinada a mayores garantías.

Lo cierto es que toda evaluación costo-beneficio y especulación sobre el comportamiento de los países una vez obtenido el financiamiento parece poco importante si tenemos presente que cada segundo que pasa añade cifras a las ya numerosas muertes y contagios que acontecen en estos países, y dificultan la recuperación económica de los mismos. ¿Cómo podría ignorarse un mecanismo que, con sus pros y contras, benefician indubitablemente en la toma de mayores acciones para hacer frente a las terribles consecuencias de la pandemia?

Europa ha sido el epicentro de la pandemia. Entre sus miembros, Italia y España se presentan como los más afectados. (El Pais: Antonio Masiello)

¿Otra alternativa?

Pese a lo manifestado por varios Gobiernos, los coronabonos no son la única alternativa para hacer satisfacer el financiamiento. La Unión Europea planteó un rescate financiero derivado del Mecanismo de Estabilidad Europeo (MEDE), cuyo monto ascendía a 750.000 millones de Euros, con la finalidad de ayudar a los países más afectados por la pandemia.

Un rescate financiero, frente a los bonos ordinarios (emitidos por los propios países), tiene la ventaja de contar con un interés muy por debajo de lo que sería uno correspondiente a un bono emitido por un país con mucho riesgo. Por tal razón, los países calificados con mucho riesgo deberían preferir este mecanismo frente a un escenario donde tengan que emitir bonos de forma aislada, pues es, indubitablemente, una mejoría financiera para los países que lo requieran.

No obstante, existe un gran problema, al menos para los Gobiernos de España e Italia. Y es que la medida trae consigo la imposición de condiciones como las ya mencionadas (medidas de transparencia, austeridad, y en general, control supervisada del déficit) que los países beneficiados deberán cumplir, y que para los partidos que hoy encabezan las decisiones políticas de ambos países, serían muy difíciles de asumir, principalmente, por los costos políticos.

Las experiencias de España e Italia con las condiciones impuestas por la Unión Europea no han sido las más populares entre los ciudadanos. De hecho, para hacer frente a la Crisis Financiera Global del 2008, se tuvo que implementar un rescate financiero a España, que fue muy criticado por el partido que hoy lidera al país. Y en cuanto a Italia, ha ido sistemáticamente evitando la imposición de condiciones ajustes y reformas macroeconómicas, como su experiencia de negociación del año 2017 con la Comisión Europea. En conclusión, existe un riesgo de incoherencia, y además, de descontento en la ciudadanía si se siente que las principales decisiones financieras están subordinadas a otros países más que al propio. Un costo político que los Gobiernos no están muy dispuestos a asumir.

Entonces, ¿cómo enfrentamos esto? Lo cierto es que los países del Eurogrupo van a tener que ceder cierta parte en su postura, en beneficio del mayor interés. La solución dista de ser clara, pero de lo que sí se puede tener certeza es que, a la fecha, los esfuerzos para llegar a un consenso no han sido los mejores. Por un lado, existe un Gobierno Español que no estaba dispuesto a aceptar otra cosa que no fuese los coronabonos, y por el otro, los países con mayor solvencia inicialmente adoptaron una postura cerrada en imponer férreas condiciones al préstamo.

El debate es válido, y las posturas pueden tener puntos legítimos, pero ninguna va a ser razonablemente superior si los Gobiernos no se detienen a evaluar diferentes alternativas y variantes de lo que se circunscribe a sus intereses, teniendo como consecuencia el empobrecimiento de las condiciones de sus ciudadanos.

El pasado 26 de marzo, Pedro Sánchez participó en una extensa videoconferencia con el Consejo Europeo. En la misma, tuvo oportunidad de defender medidas financieras comunes para la Unión Europea. (Europa Press: Moncloa)

La confianza subyacente a la cooperación

Pero lo principal que subyace a todo esto, es el tema de la confianza depositada en una organización internacional y en las partes de las mismas. La calificación de antihumanitaria e irresponsable que algunos medios españoles e italianos ofrecen sobre las posturas de los Gobiernos de Alemania y Holanda, las maratónicas conferencias del Eurogrupo que parecen no llegar a punto alguno, y las otras voces mediáticas de ciertas fuerzas políticas y económicas centradas en culpar a la Unión Europea de muchos de los males sufridos incluso desde antes de la pandemia, genera que parte de los ciudadanos y sus representantes políticos pierdan la confianza en sus pares de la Unión y en la funcionalidad de la misma.

Esto, en la balanza, promueve los sentimientos y deseos de individualismo y autosuficiencia, que son muy bien aprovechados por algunas fuerzas políticas, especialmente, en los países más golpeados y con gestiones que son más criticadas. Por ejemplo, Matteo Salvini, ex ministro del Interior italiano y presidente del partido político Liga, defiende la posibilidad de celebrar un referéndum para abordar la salida de Italia de la Unión Europea, argumentando que la misma ha sido egoísta en cuanto a la ayuda brindada a sus miembros, y por la negativa de asumir de forma conjunta los gastos económicos generados por la pandemia.

Y no es un asunto menor. Cuando se celebra un tratado para constituir una organización internacional, las partes depositan la confianza necesaria para poder obligarse sobre temas de común interés. Al perderse esta confianza, el consenso se torna difícil, los esfuerzos frágiles y entorpecidos, y en el peor de los casos, se ve amenazada la permanencia de los países. Con la salida del Reino Unido ya observamos que, aun con todo el periodo de transición y los costos asociados, sí es posible una salida de la Unión Europea.

Aunque, valgan verdades, se ha perdido de vista que los países de la eurozona han tomado acciones de ayuda a los países que lo han necesitado, como la donación de Alemania, Francia y Austria de un total conjunto de millones de mascarillas y decenas de miles de trajes de protección a Italia, la repatriación de ciudadanos bloqueados a sus países de origen, y el tratamiento transfronterizo de pacientes (como los pacientes franceses e italianos en hospitales de Luxemburgo y Alemania). Y de parte de la Comisión Europea, se ha transferido decenas de millones de euros a países como Francia y España para para ofrecer ayuda a las empresas.

Así, cualquier análisis a realizar debería ser consciente de que estamos sujetos a la heurística de disponibilidad: es más probable que, dada la constante exposición a las mediáticas noticias de los errores que pueda cometer la Unión Europea, acompañadas del fuerte lenguaje empleado en las mismas, se tenga una apresurada percepción negativa que orienten los juicios y decisiones por caminos no tan razonados. Es vital que, una vez pasada los momentos más críticos de la pandemia, ciudadanía y fuerza política se detenga a pensar concienzudamente todo lo relacionado a la Unión Europea, incluyendo, las oportunidades para mejorar.

FINALIZANDO, las negociaciones relacionadas a las medidas que representen el mejor camino siguen teniendo lugar. Este 8 de abril, la reunión del Eurogrupo terminó sin un acuerdo, entre un vaivén de argumentaciones sobre los coronabonos y las condiciones de un eventual préstamo o rescate financiero. El costo del desacuerdo, evidentemente, es el tiempo esencial garantizar la salud y la vida de los ciudadanos, y la recuperación financiera de los países de la Unión.

En un escenario con más de 250.000 contagios y 30.000 muertes conjuntas de Italia y España, y las noticias del freno de las bolsas europeas a causa del último desacuerdo, resulta importante reafirmar la bien sabida conclusión de que la cooperación siempre será esencial para hacer frente a grandes problemas regionales y mundiales, pues en esta pandemia, el bienestar de los próximos deriva en el bienestar de uno mismo. Sin cooperación, no se articulan estrategias, no se recopila evidencia y tampoco se optimizan los esfuerzos científicos y sociales que se efectúan.

Las negociaciones, seguirán desarrollándose en todos lados, y lo que estas deben tener en común es el convencimiento de que el consenso y la verdadera voluntad de evaluar abiertamente las alternativas que los países presentan siempre derivarán mayores beneficios no solo a la economía, sino a los que están detrás, a los que se deben: las personas.

No hay mejor prueba del progreso de la civilización, que el progreso del poder de cooperación.

John Stuart Mill

Fuentes de consulta:

1-.https://www.elespanol.com/mundo/20200407/no-hipoteca-europa-paises-bajos-nocoronabonos/480702623_0.html

2-.https://www.who.int/es/emergencies/diseases/novel-coronavirus-2019

3-.https://elpais.com/espana/2020-03-27/michel-tenemos-acuerdo-pedro-sanchez-no-asi-esinaceptable-asi-fue-la-tensa-cumbre-de-la-ue.html

4-.https://www.lavozdegalicia.es/noticia/internacional/2020/04/03/salvini-plantea-referendoitalia-sobre-salida-ue-ante-egoismo-bruselas/0003_202004G3P30994.htm

5-.https://www.elmundo.es/economia/macroeconomia/2020/04/08/5e8dfccb21efa01c608b45b
4.htmlhttps://www.elmundo.es/economia/macroeconomia/2020/04/08/5e8dfccb21efa01c60 8b45b4.html

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